viernes, 13 de julio de 2018

El principio de un final





El amor ahuyenta el miedo y, recíprocamente el miedo ahuyenta al amor. Y no sólo al amor el miedo expulsa; también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y verdad, y sólo queda la desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma.



                                                                                          Aldous Huxley












Mi  vida es un caos, pero en mi mente no hay desorden.

Recuerdo perfectamente cada una de las palabras que aquella noche me dijiste, antes de que empezaras a mentirme, y que me unieron a ti:

-“Tienes en tus ojos margaritas, campanillas en tu corazón, risa de cascabeles
Y un alma pura, que quiero para mí.
Ya no tienes que preocuparte por nada, ahora estás a salvo, duerme tranquila, ya no estás sola”.

Olías a tabaco, a perfume de limón, a naranjas, a vino, a tardes de sol, a libertad y a sol.

Para ti no era difícil vivir, divertido y alocado como una noche de verano. Mirada intensa, sonrisa franca, llena de ilusión. En tu caminar el rumor del mar en septiembre. Me gustaba oír tu nombre saliendo de tus labios, y es que me decías palabritas de amor y el mundo giraba más despacio.

La felicidad nos visitaba cada madrugada, regalándonos un festín de sentidos por descubrir. No se piensa en el mal tiempo cuando cuándo brilla el sol, pero el mal tiempo se instaló en tu alma y todo cambió o quizá esa era la realidad que no supe ver, suerte ciega, pues las personas no cambian.

Nada debió ocurrir así, pero todo sucedió. Podría haber ido a cualquier parte pero mis pasos me llevaron a ti. Nunca olvido lo distinto que podría haber sido todo si no te hubiese creído, pero me tentó la posibilidad de ser feliz, perdí la cordura…

Y me dormí.  Pero mis sueños junto a ti no han sido hermosos, al contrario, has sido mi peor pesadilla. Tú no eras quién yo esperaba.

Vivo rodeada de silencio, porque me da miedo romper el silencio y que tú me rompa a mí. Si hay silencio soy como el viento, soy invisible, me paseo por la casa de puntillas, tratando de pasar inadvertida.

Así que no hablo, no lloro, no protesto, no me quejo, casi, casi ni respiro, a veces, creo que solo lo imprescindible para no morir ahogada.

Triste paradoja, ahogarse y seguir respirando, respirar y querer ahogarse.

Soy  tan solo sombra y silencio, alma en pena, ni reflejo de lo que un día fui, delgaducha y pálida, ojerosa con la ropa demasiado grande y desaliñada, tan solo soy invisibilidad.
He aprendido a hacerme un ovillo, a esconderme por los rincones, sé cómo hacerme  pequeñita.

 Con los ojos muy abiertos y la mirada perdida llena de miedo, tan solo escucho una voz que me habla, solo miro y siento en silencio, el miedo. Unos pasos que se acercan y de repente, caigo de bruces sobre la tierra caliente y tan solo deseo que el aire me levante y me lleve lejos de aquí, donde se acaba el mundo, para que tus golpes no me alcancen.

He aprendido a esquivar, a driblar a luchar con la vida y la muerte.
Cada día para mí es un día nublado y gris, y yo, sobrevivo tensa y débil, pues son muchos años acostumbrada a esconder mi rostro de la luz,  pero algo dentro de mí se remueve, se retuerce y trata de abrirse paso,  renazco cada amanecer atada a una esperanza y mis deseos van llenando mi corazón y mi alma que ya no aguanta más, de la fuerza y el coraje para poder decirte algún día  con voz alta y clara que tan solo deseo para ti:

 Que tus palabras sean las que un día se conviertan en silencio.
Que tu voz se olvide de mi nombre.
Que se hundan todas tus naves y tu brújula pierda el norte para que nunca encuentres tu destino.
Que los hilos de tu vida se enreden y retuerzan y no puedas levar anclas.
Que mil huracanes te arrastren por mares oscuros y abisales.
Que nunca para ti, brille la Estrella del Sur.
Que la bestia que llevas dentro, te engulla y te arrastre a las profundidades del infierno.
Que te abrace siempre el sinsentido cuando te enfrentes a tu soledad.
Que te mueras y nadie te recuerde.

Pero, lo que más deseo cada día, es que antes de que todo esto te suceda, y  ten por seguro, te sucederá, me oigas cantar, reír. Me veas bailar, saltar y correr.
Que mi voz, inunde todos tus rincones, que me veas brillar y mi luz te ciegue. Que descubras que puedo volar, que mis alas son fuertes para llevarme lejos, muy lejos de ti, de tu silencio.
Es cuestión de tiempo.
Y mientras tanto, espero…
Deshojando margaritas
sí, no.
Deshojando margaritas
hoy será, no será.
Deshojando margaritas
todo llega, todo pasa;
sí, no…


Hasta que un día encuentre mi margarita con pétalos impar. No dejaré que me encuentres. No volveré a pensarte para no remover un dolor que nunca entendí





Contacta Vía Mail: alinuski5@gmail.com

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